En la primera eco aún no se veía mucho, pero a nosotros nos bastó saber que lo que se estaba o no desarrollando, estaba en el útero. Hace 5 años tuve menos suerte, y un embarazo ectópico casi acaba conmigo. Esta vez podíamos respirar tranquilamente. Por lo menos durante unos minutos.
En el camino del hospital vimos un arco iris.

En la segunda eco ya se veía un microhumano y se escuchaba el latido de su minúsculo corazón. Los dos lloramos mirando la pantalla. ¡Esto estaba pasando de verdad! Dentro de mí había otro ser vivo. Aunque solo midiera unos milímetros.


Leave a comment