Las Náuseas

¿Sabéis cómo en las películas, para mostrar que una tía está embarazada, de repente le entran ganas de vomitar en una escena? Pues eso: vomita, la gente la mira en plan “vaya, ¿a lo mejor…?”, y de ahí seguimos con su vida, pero ya con una barriga cada vez más grande. Pues bien: no es…

¿Sabéis cómo en las películas, para mostrar que una tía está embarazada, de repente le entran ganas de vomitar en una escena? Pues eso: vomita, la gente la mira en plan “vaya, ¿a lo mejor…?”, y de ahí seguimos con su vida, pero ya con una barriga cada vez más grande.

Pues bien: no es la primera vez que el cine nos mintió 😛

Con emetofobia, el tema de las náuseas y los vómitos era muy importante para mí. Especialmente cómo evitarlos a toda costa. Escribía en Reddit, en foros, preguntaba a los médicos, a la matrona… Acabé tomando unas pastillas y un jarabe que me dejaban sedadísima, pero cuando me despertaba, corría al baño con arcadas.

No me apetecía comer nada, pero cuando tenía hambre, me entraban ganas de vomitar. Así que el primer trimestre lo pasé en el sofá, llorando y comiendo. De vez en cuando, sollozando y diciendo: “no puedo más”.

Las arcadas pasaron a vómitos, y todavía estoy esperando el día en que pueda volver a comer salmorejo o cereales sin que me den asquete.

Ojalá en unos meses pueda reírme de ello, o leer este post sorprendida: “¿En serio era tan chungo?”. Mientras tanto, cada mañana sigo levantándome corriendo al baño y bebiendo agua para tener algo con lo que potar, porque no hay nada peor que sentir espasmos del estómago completamente vacío.

Así que no, no es una escena monísima de cinco segundos antes de pasar al siguiente plano. Es una temporada entera de mi vida, con banda sonora de arcadas, cero glamour y unas ganas bastante intensas de que por fin salgan los créditos.

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